SANIDAD IGNORA DE NUEVO A LA NÁUTICA DE RECREO

Si hace unos días exponíamos que el colapso en el Ministerio de Sanidad retrasaba la desescalada en el ámbito de la náutica recreativa, hoy nos vemos obligados a decir que da la impresión de que haya una discriminación negativa hacia esta actividad, calificada recientemente por el propio gobierno como de turismo activo incluso cuando se practica con embarcaciones de uso particular.

Es una afirmación que hacemos con profundo malestar y verdadera pena tras el intenso trabajo realizado conjuntamente por las diversas asociaciones integrantes de la comunidad náutica, tanto de usuarios como Anavre, empresas náuticas y puertos deportivos (tanto clubes náuticos como marinas), un trabajo realizado conjuntamente con la Dirección General de la Marina Mercante, autoridades competentes en el ámbito autonómico e incluso el Instituto de Calidad Turística de España. Un trabajo que culminó con una perfecta planificación del desconfinamiento de la náutica en el seno del llamado PTNN y un protocolo de actuación para empresas del sector y puertos deportivos.

Y lo decimos porque desde la asunción del mando único por parte de Sanidad, hace ya más de 10 días, este Ministerio ha tenido tiempo de regular la enseñanza, prácticas y mantenimiento de licencias para el manejo de ultraligeros, asistencia a bodas, funerales, uso de instalaciones deportivas, locales de juego y apuestas, etc… incluso ha regulado la llamada desescalada en el ámbito de las actividades de turismo activo, pero olvidando a náutica recreativa.

Y ello a pesar de tener sobre la mesa el proyecto de orden para fase 2 redactado por la DGMM desde el mismo día en que Sanidad asumió el mando único, lo que se traduce en que, a pesar de que la mayor parte del país está ya en fase 2, y cuatro islas en fase 3, la navegación recreativa sigue sujeta a las restricciones establecidas en su momento en fase 1. Así se da la circunstancia de que un grupo de amigos puede irse al otro extremo de la provincia o isla donde residan a comer a un restaurante o tomar algo en una terraza, o irse de excursión por la montaña con un guía, pero no puede embarcar y alejarse más de 12 millas del puerto de salida, y ello, además, sin salir de los límites del municipio en el que esté la embarcación, sujeta a un límite de personas embarcadas del 50% del límite máximo establecido en el certificado de navegabilidad, salvo que sean personas convivientes en el mismo domicilio y nunca más de 10 personas.

Ello por no mencionar el daño que están sufriendo las escuelas náuticas y sus alumnos al no poder realizar las prácticas de navegación obligatorias para la obtención de sus titulaciones, y no entrar en vigor una serie de medidas propuestas por Anavre que cuentan con el visto bueno inicial de la DGMM para hacer frente a la situación excepcional que estamos viviendo por la suspensión de convocatorias de examen y el retraso en los procedimientos administrativos de expedición de titulaciones debido a la casi total paralización de las administraciones durante el estado de alarma.

Además, a pesar de la Instrucción dictada el 27 de mayo por el gobierno de Baleares a fin de permitir el inicio de las actividades de chárter en las islas, ha habido interpretaciones contradictorias que en la práctica han resultado en que la flota sigue amarrada, con el consiguiente perjuicio económico a empresas y trabajadores.

El Ministerio de Sanidad podía perfectamente haber incluido el contenido de la norma redactada por la DGMM en su orden 458/2020 de 30 de mayo o bien haber emitido una orden específica como la 457/2020 de la misma fecha para los ultraligeros, pero no lo ha hecho, y consideramos que se trata de un hecho de difícil explicación, salvo que se deba a una discriminación intencionada.

Si seguimos así, llegaremos a fase 3 y la náutica seguirá padeciendo unas restricciones ilógicas para una actividad que se practica al aire libre, en plena naturaleza y que, de por sí, implica el confinamiento de las personas embarcadas, salvo para bajar a playas o acceder a puertos abiertos al tráfico.

Instamos, pues, al Ministerio de Sanidad a que rectifique y emita cuanto antes una orden específica para la continuación del desconfinamiento náutica, pero no sólo estableciendo las condiciones para fase 2, sino también las ya diseñadas para fase 3, de modo que las distintas comunidades, provincias y territorios puedan adaptarse automáticamente a ellas a medida que vayan pasando de una fase a la siguiente.