¿Y LA CULPA? DE LOS NAVEGANTES

El Gobierno de Murcia, hondamente preocupado AHORA por el estado del Mar Menor
que lleva consintiendo más de 20 años, elabora un Decreto-Ley, el 2/2019, para tomar
medidas para mejorar la calidad de sus aguas.
Atrás quedan las decenas de miles de hectáreas transformadas de secano a regadío en
los últimos años, buena parte de ellas ilegales. AHORA se establece la prohibición de
seguir haciéndolo.
Los vertidos de nitratos procedentes de las áreas de regadío y la contaminación de los
acuíferos también cuentan con décadas de antigüedad. Se han implementado
normativas para evitarlo que no se han aplicado debido a la laxitud de la
Administración con la excusa de proteger a los regantes. AHORA olvida mencionar que
media docena de empresas contaminan más que los minifundios que dar de comer a
muchas familias en la zona.
La eutrofización, proceso por el que los nitratos abonan las algas y el fitoplancton
produciendo esa sopa verde que ha amenazado gravemente la fauna y flora del mar
Menor en dos ocasiones los últimos años, 2016 y 2019 sigue siendo el gran caballo de
batalla y sus causas de sobras conocidas.
Con estas perspectivas, en un intento de contentar a tirios y troyanos, AHORA el
Decreto-Ley introduce una normativa restrictiva a la navegación de recreo, una de las
atracciones del lugar. Normativa que podría haber tenido alguna lógica si no estuviera
hecha por alguien que desconoce la legislación nacional e internacional para
embarcaciones de recreo. La prohibición de motores de carburación de 2 tiempos,
contaminantes eso sí, pero prohibidos ya desde hace años y de los que quedan algún
resto en embarcaciones auxiliares y motos acuáticas restauradas. Si tanto molestan
incentiven su sustitución, no las prohíban sin alternativa. Otrosí merece el
establecimiento de topes del volumen en decibelios de los motores de embarcaciones,
puesto que ya hay una regulación estatal al respecto no sé qué pinta en una norma
que pretende proteger el Mar Menor. La obligatoriedad de poseer un depósito de
aguas grises, o en su defecto verter al depósito de aguas negras carece de lógica en un
parque mayoritariamente de embarcaciones de reducida eslora que difícilmente podrán
cumplir con tal normativa.
En fin, esto sería muy preocupante si no fuera porque los sucesivos gobiernos de la
Región ya han demostrado su incapacidad de hacer cumplir sus propias normas. El
tiempo nos lo dirá.